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Mi primera vez en el cuarto rojo.

Desde afuera se sentían las vibras. Al entrar, la vista se volvió carmesí empañada por una niebla tenue, quizás de sudor. Las lista de pendientes a adquirir aumentó al añadir ropa y juguetes de los suplidores que habían. Al subir, el ambiente se tornó interactivo. Una gatita me recibió con un diálogo sobre lo que ofrecían, indagó en lo que yo quería y dialogamos sobre cómo lo íbamos a hacer. "Verde si te gusta, amarillo si más o menos o hay que consultar algo y rojo si ya no quieres más." Entonces, me dieron a probar de la temperatura.

La gatita me explicó con voz dulce, pero segura, lo que sentiría. La vela para masajes llega a tu piel como un chorrito de seda, calentándote levemente y acaparando la piel mientras se dispersa. El estar con los ojos tapados me brindó un elemento sorpresa y el no saber dónde sentiría la sensación lo hizo aún más interesante. La gatita me enseñó su truco y luego de echarme cera en el brazo, me pasó un hielo por la misma área. Sentir cómo se mezclan las temperaturas en la piel es sumamente placentero. La vela huele delicioso y la piel quedó suavecita, pero cuando estaba envuelta en el aroma, la gatita se ariscó.


Entonces me preguntó si quería que me diera, a lo que sin titubear dije que sí. Nuevamente me explicó la trilogía de colores y me dió a escoger el arma. Escogí el flogger y le pedí que me diera entre los muslos, un área en donde me gusta sentir impacto. Esto lo aprendí de mi haciéndome "bodymapping", una técnica que aprendí de Vanessa (@papayatropical) en el Festival Arcano, pero eso es otro blog entry. En el Festival Arcano también aprendí con Luccah (@luccalaletrah) sobre el BDSM y la diferencia entre dominante y sumiso. Aunque me considero "switch" disfruto mucho ser sumisa, porque me gusta tener el control. Sí, los sumisos tenemos el control, pero eso es otro blog entry.


Le brindé mis muslos y desde atrás los golpes llegaron a rojo, ya sé hasta dónde me causa placer. Luego, con el whip la gatita me azotó el entre medio de mis nalgas y mis muslos, mi parte favorita. El after care de la gatita me hizo sentir cuidada. Esos sobitos después del impacto son sanadores.


Me sentía en un cuento de hadas, pues al otro extremo de las sensaciones de impacto, estaban dos elfas dando masajes con la vela que tanto me gustó al principio.



Entre medio de talleres educativos por @LadyGalata, presentaciones artísticas con @rayzemichelle y un fashion show super hot, el público se notaba atento y a la vez disfrutando de su mundo. Aproveché para experimentar el tener un Dom y @787.kinky no decepcionó. Luego de la conversación sobre los acuerdos y consentimiento, fui amarrada en Shibari y tuve que decir "Si, señor". Toda una niña buena. Nuevamente con los ojos vendados y abierta a las experiencias, entendí cuán difícil se me hace soltar el control y cuán placentero y liberador es cuando lo logro.


Por la claridad de los acuerdos, el respeto y al experiencia, definitivamente volvería al cuarto rojo. ¿Me invitas?


-Z









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